Algo que tememos los fans de una banda es no volver a verlos reunidos, ya sea por una separación, por problemas internos, por el fallecimiento de algún integrante, o en los casos menos graves, porque el proyecto continúa, pero sin alguno de los miembros originales.
Durante toda mi vida he visto bandas y proyectos desaparecer, pero siempre se sentía lejano que eso pudiera pasar con el grupo con el que me enamoré del rock en español.
Hoy desperté con una noticia que me dolió profundamente. Aún no se sabe qué pasará con el proyecto, pero sinceramente siento un gran dolor y preocupación de que esto ya no tenga vuelta atrás… y que el final esté cerca.
Quiero contar mi historia personal con Los Daniels.
En el 2011, cuando tenía apenas 15 años, viendo un programa del Canal 11, escuché a un grupo con canciones frenéticas sin llegar a lo hardcore. Me llamaron la atención de inmediato porque cantaban en español; algo que, en esa época, yo evitaba. Solo escuchaba música en inglés, aferrado a sentirme “único y diferente”.
Pero esa banda logró captar mi atención. Esperé hasta que apareciera el nombre de la canción o del grupo, y ahí estaba: LOS DANIELS.
Al día siguiente los busqué en YouTube. Quedé fascinado con su repertorio: Really Sex, Al más allá, Te puedes matar, los covers con DLD… En esos tiempos empecé a descargar cada canción que me gustaba, y mi sorpresa fue que me gustaban todas. Así pasó todo un año, y gracias a ese descubrimiento empecé a abrirme a más bandas y artistas, sin importar el idioma. La música me cambió la forma de pensar: ya no estaba cerrado, solo disfrutaba.
Cuando se reveló el cartel del Vive Latino 2013 y vi que muchas de mis nuevas bandas favoritas estarían ahí —incluyendo a Los Daniels—, supe que debía ir. Compré el abono completo, y todos los días veía los videos de cuando se revelo el cartel en conferencia del festival. Era mi primera vez en un evento así y no sabía qué esperar.
El viernes fui con un amigo, y disfruté cada presentación. Pero el sábado… ese día cambió todo.
Los Daniels tocarían temprano en el escenario principal. Ya había visto videos de sus conciertos, del Metropolitan, del Vive 2011… pero no sabía lo que era vivirlo en carne propia. Cuando salieron al escenario, la locura fue total. Canté, brinqué, grité. Escuchar en vivo las canciones que amaba fue algo glorioso. La alineación original del grupo: Isma, Rasheed, Poncho, Rene y Charly.
Esa presentación me marcó para siempre. Desde entonces me enamoré de los conciertos.
Ese mismo año los vi de nuevo, en la presentación oficial de Amanecer, un disco que me acompañó en un amor viejo… y que aún reservo para uno nuevo. Esa noche también marcó un cambio para la banda: Rene ya no se presentaría más. En la oscuridad, un nuevo guitarrista se unía a la historia de Los Daniels.
Llegaron presentaciones gloriosas: el Teatro de la Ciudad, los conciertos en el Zócalo, y aquel en Pasagüero, mi primer concierto de madrugada. Esa noche me ayudó a sanar el corazón roto que había dejado una relación.
Después llegó un nuevo disco. Muchos lo consideraron el declive, pero para mí fue distinto: tranquilo, sincero, necesario.
Con el tiempo, una canción de LNG/SHT mencionó a la banda:
“Tu banda es la mierda más genérica y aburrida
Desde Los Daniels, ¡desde Los Nadiels!”
Esa línea dolió. Muchos la tomaron como bandera para despreciar a la banda. Como fan, era frustrante, pero desde mi trinchera siempre defendí su música: No lo puedes parar, Cuentos, Mooddanza, Ya no volverás. Canciones que te hacían saltar o simplemente moverte.
Entre 2017 y 2018 llegó otra salida: la de Charly. También dejaron su disquera y volvieron a la independencia. Fue un momento difícil, pero su disco Universo Paraíso fue, para mí, un gran regreso a la independencia.
Como medio de comunicación, tuve el privilegio de tener mi primera acreditación justo en ese concierto. Fue poético.
En 2020 regresaron al Vive Latino, aunque no pude verlos. Sacaron un nuevo disco, pero ya se sentía algo distinto. Después del Metropolitan, no volvieron a escenarios grandes; cada año tocaban en lugares más pequeños. Luego vino un escándalo —el del festival Tertulia— que me dolió como fan.
En 2025 regresaron al Teatro Metropolitan, con ventas complicadas. Pero sin excusas, el lugar se siento como en los viejos tiempos. Estuvimos ahí los verdaderos fans, los que seguimos creyendo. Fue mágico… regresar a mi adolescencia.
Hoy no sabemos qué pasará con la banda. Si seguirán sin Isma o si este es el final.
Lo único que sé es que todo cambiará… como ha cambiado durante los últimos 14 años.
De todo corazón, esperaba estar ahí en ese concierto del XX aniversario.
Ser un Daniel no era solo ser fan. Era más que eso. Era un apellido, una familia. Siempre en el corazón.
“Tendré que aguantar,
ataques en este corazón,
y no puede parar,
te he prometido guardarlo.”







