El Lunario se rinde ante Malcriada.


El pasado 4 de octubre, asistí al concierto de presentación del primer álbum de Malcriada en el Lunario del Auditorio Nacional. Desde horas antes de abrir las puertas, los fans ya esperaban con emoción para alcanzar un buen lugar. Entre el público se mezclaban adultos, jóvenes y niños, todos ansiosos por vivir el show: desde quienes acompañaban a sus hijos por curiosidad, hasta seguidores caracterizados especialmente para la ocasión.


Es realmente sorprendente ver la gran cantidad de niños y adolescentes que se identifican con Malcriada; resulta inspirador presenciar cómo se han convertido en un referente musical para los jovenes.

La noche comenzó con la presentación de Linxes, una banda que hacía tiempo quería ver en vivo. El recibimiento del público fue cálido y enérgico; su carisma y presencia escénica conquistaron a más de uno, dejando claro por qué cada vez ganan más terreno en la escena.

El ambiente se cargaba de expectativa cuando llegó el turno de la banda estelar. El público estaba listo, aunque el intro se prolongó más de lo esperado —al menos desde mi percepción—, aumentando aún más la tensión y el deseo de verlos salir.

Finalmente, con regalos en mano, aparecieron Pepe Pecas y Mathilde Sobrino. El amor de sus fans se hizo sentir de inmediato: los gritos y aullidos llenaron el recinto mientras abrían con “La LuUne”, seguida de “Muerte a Televisa”, tema que desató una ola de energía tan intensa que el suelo parecía moverse.

Ya desde fuera del pit, fue posible apreciar mejor los visuales que acompañaban el show: un recorrido por todo el álbum “Está bien llorar” y los sencillos más importantes de la banda.

Uno de los momentos más simbólicos llegó con “Ave María”, un instante de calma y comunión entre banda y público, cerrado con un potente “Amén” (así sea)  antes de continuar la fiesta.

El ánimo volvió a encenderse con “No puedo más” y “A A A A”, canciones que conectaron profundamente con la audiencia.

Cuando llegó el turno de “Fallé”, una de las más esperadas, Mathilde comenzó a capela, acompañada por el canto unísono del público. Y entonces todo explotó: un grito colectivo y poderoso —“¡FALLE!”— retumbó en el Lunario, creando un momento único.

 “K.O.”, La mejor canción de la noche (personalmente). La entrega de Pepe y Mathilde fue total, y la energía del público hizo que la experiencia alcanzara otro nivel. Aunque el intento de slam no prosperó —probablemente por ser el primer concierto de muchos asistentes—, se agradece ver cómo gran parte del público vivía el momento sin necesidad de grabar todo con el celular.

Hacia el final, Prayers subió al escenario para interpretar junto a ellos “Momento”, colaboración que se robó gran parte del cierre.
Más tarde, con “Privilegiada”, invitaron a varios fans a subir al escenario, desatando la alegría.

Hasta ahora, este concierto entra en mi top personal del 2025. Escuchar en vivo esas canciones que me acompañan a diario —camino al trabajo o mientras escribo una nota como esta— es exactamente la experiencia que amo de los conciertos: sentir, vibrar y conectar con la música.

Fotografia de zadok.df