Cuando una banda, que a lo largo de su carrera ha mantenido los pies sobre la tierra y, sobre todo, ofrece una experiencia visual y dinámica en sus shows, es más que suficiente para ahorrarnos la presentación; uno de los casos más interesantes es el de The Flaming Lips, originarios de Oklahoma. Este 18 de abril se presentaron en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes (programado originalmente para el Velódromo Olímpico), acompañados de Gilla Band, Sextile y Un Perro Andaluz; aquí te contaremos cómo fue nuestra experiencia en este concierto.
Iniciamos a las 7 de la tarde con la presentación de nuestros nacionales Un Perro Andaluz, originarios de Ecatepec, quienes tomaron el escenario para presentarse por primera vez en este recinto, llegando a un nuevo público que, por lo que estuve escuchando de los asistentes a mi alrededor, quedó completamente maravillado. Y era de esperarse, pues la banda se ha convertido en una de las agrupaciones más importantes de la escena independiente y emergente de nuestro país en los últimos años. Con canciones como “Técnica”, “Canícula en el cerro” y “La piedad”, han logrado posicionarse y figurar en los grandes shows con artistas de talla internacional, por lo que podemos esperar que en los siguientes conciertos que involucren este estilo de música podamos disfrutar más de los muchachos, quienes vienen también de lanzar un exitoso álbum el año pasado: Tragaperras.

Llegó el turno de Gilla Band, quienes aproximadamente a las 7:50 tomaron el escenario para deleitarnos con su característico sonido crudo y lleno de muchas distorsiones. Desde Irlanda, aterrizan a nuestro país por primera vez para interpretarnos gran parte de su álbum Most Normal, mismo que ha ganado mucho reconocimiento por tener una propuesta fresca e interesante que combina lo visceral, lo bailable del post-punk y lo estruendoso del noise. Hablando de su presentación, podemos destacar que fue uno de los momentos fuertes porque, en medio del venue, se estaba armando el mosh pit: podías ver manos en el aire, algunas cervezas volando, demostrando que los intérpretes de “Shoulderblades” y “Why They Hide Their Bodies Under My Garage” son una de las propuestas musicales dentro de la escena más interesantes que han surgido y que poco a poco están cosechando una base sólida de fans que los siguen en su mundo tan distorsionado.

Siendo las 8:30 y, para amenizar lo salvaje que dejó Gilla Band, Sextile, el dúo electrónico, tomó el escenario para ponernos a bailar a todos de inicio a fin. Con esa peculiaridad de los sonidos dark wave, electro house y las voces estruendosas de Braddy Kehn y Melissa Scaduto, se complementan tan bien que nos hacen sentir en su vasto mundo. Con una discografía variada, en este show interpretaron varias canciones como “Disco”, “Rearrange”, “Crassy Mel” y más. Personalmente, lo que me atrajo de Sextile es que te hace sentir en esas fiestas donde la música es el completo protagonista de todo lo que se está desarrollando, así como que, en las canciones, los artistas se iban turnando para que, sin importar cuál fuera, uno estuviera interactuando con el público y el otro estuviera a cargo de los instrumentos y la mezcla, para que todo siguiera en sincronía. Sin duda, Sextile resultó ser una de las grandes sorpresas de esta noche, varía de muchos estilos musicales y congrega a diferentes públicos.
Finalmente, después de habernos emocionado con Un Perro Andaluz, de haber derrochado adrenalina con Gilla Band y de trapear la pista con Sextile, en punto de las 10:00, The Flaming Lips arribó al escenario con toda su producción completa y adaptada al Pabellón Oeste. Con su característica atmósfera espacial y su sonido psicodélico que los han caracterizado a lo largo de su carrera, la banda, liderada por el carismático y enigmático Wayne Coyne, inició con “It’s Overtakes Me”, una pista atmosférica que nos empieza a introducir a su curioso mundo musical, seguida de las enigmáticas “Yoshimi Battles the Pink Robots Pt. 1 y Pt. 2”, donde comenzamos a ver los artilugios y los efectos prácticos que se han hecho presentes en sus presentaciones. En estas canciones destacó el alza de los robots rosas que se mueven al ritmo de la música, mientras nuestro frontman empezaba a lanzar un cañón de serpentina a todos los asistentes. Para este momento, el público ya había demostrado una gran ovación y emoción por lo que estaba por venir, cosa que retumbó en los oídos de Wayne Coyne, quien en todo momento estuvo muy feliz de ver que su música ha atravesado barreras y nos incitó a gritar más fuerte.

Canciones como “Pompeii Am Götterdämmerung”, “Turn It On”, “Vein Of Stars” y “The Yeah Yeah Yeah Song (With All Your Power)” demostraron que este show estaría lleno de efectos prácticos: desde pelotas gigantes que contenían papel china por doquier, un inflable de unos labios, dos ojos flotantes, y Wayne siendo abrazado y cargado en todo momento por el Sol y un extraterrestre, hicieron que la experiencia visual fuera de un diez absoluto, finalizando este primer bloque con la enigmática “Do You Realize?”.
Cuando creíamos que se había acabado todo, aún había más, ya que este concierto también contó con la interpretación de una nueva canción llamada —hasta este momento— “Every Teardrop Cried”, un cover de “True Love Will Find You in the End” del legendario Daniel Johnston, “War Pigs” de Black Sabbath y una de las colaboraciones más interesantes que Wayne nos ha dado junto a The Chemical Brothers: “The Golden Path”.
Todo este conjunto de canciones, covers, efectos prácticos y la felicidad de Wayne culminó con “Race for the Prize”, donde, al final de la misma, nuestro frontman salió con unos globos de “FUCK YEAH CDMX” en total agradecimiento por todo el público que estuvo presente. Aunado a esto, Wayne prometió que regresarían más veces a México porque es uno de los lugares donde más sienten el amor de los fans; incluso bromeó que espera tener una casa en nuestras tierras.

Sin duda, la apuesta de Zepeda Bros por este tipo de eventos, donde todo tipo de público puede coincidir y congregarse para disfrutar lo que más los une —la música—, que sin importar los estilos tan variados logra hacerlos conectar y enamorarte instantáneamente de lo que estás escuchando y presenciando, debería seguirse al pie del cañón para así poder tener más variedad de eventos musicales.


