El último día en la Sultana del Norte amaneció con ese aire de despedida que sólo los grandes festivales saben provocar. Para muchos, también fue la última oportunidad de rendirle culto al desayuno regio —un machacado con huevo o un combo del Pollo Loco— antes de encarar la jornada final del Tecate Pal Norte 2026.
Con los pies aún resentidos, pero el ánimo intacto, miles de asistentes regresaron al parque decididos a exprimir hasta la última nota. El cansancio era evidente entre el público, sí, pero no suficiente para opacar la expectativa de ver a sus artistas favoritos por última vez en el fin de semana.

El arranque tuvo nombre propio: Luisa Almaguer. Desde el escenario Oasis Bacardí —uno de los rincones más discretos del festival—, la cantante mexicana desplegó una propuesta que cruza la trova con el grunge y el hyperpop. Temas como “Una perra” y “Vieja salvaje” resonaron con una audiencia que conectó de inmediato con su carga emocional. Fue una muestra clara de por qué su nombre comienza a tomar fuerza dentro de la escena emergente.
La ruta continuó hacia el escenario PILOS, donde FARA FARA, entre covers y una energía contagiosa, lograron levantar el polvo —literal y figurativamente— del lugar. El momento se elevó aún más con la aparición de “Regalito”, integrante de los entrañables Payasónicos, desatando una emoción genuina en los asistentes.

El contraste llegó en el escenario Fusión Telcel, donde la historia del punk tomó forma con Marky Ramone. El legendario baterista de los Ramones reunió a distintas generaciones en un mismo circle pit que no dejó de girar durante toda su presentación. Más que un concierto, fue un ejercicio de memoria colectiva: lo más cercano que muchos estaremos de experimentar la furia original de los Ramones en vivo.

El flujo del festival siguió su curso natural: algunos corrían de escenario en escenario, otros recargaban energía sobre el pasto y muchos más se dejaban llevar por las activaciones y el ambiente. En ese vaivén, uno de los momentos más esperados llegó con Molotov, en lo que marcó la última participación de Jay de la Cueva con la banda. El escenario principal lució repleto para una despedida que mezcló nostalgia y potencia.
En el escenario Rojo, Moenia confirmó su poder de convocatoria. El escenario Tecate Original resultó insuficiente ante la cantidad de asistentes que buscaban presenciar en vivo temas como “Manto estelar”. Fue uno de esos casos donde el tamaño del escenario no alcanza a dimensionar el fenómeno.

El atardecer trajo consigo uno de los regresos más esperados: 3Ball Monterrey. De vuelta en casa tras una gira por Latinoamérica, el colectivo convirtió la tarde en una pista de baile. Con clásicos como “Inténtalo” y nuevas colaboraciones —incluyendo temas junto a Dani Flow—, su set reafirmó el peso de la escena electrónica mexicana.

La diversidad continuó con actos como DJO, Love of Lesbian y Elefante, que ofrecieron momentos para el descubrimiento y la nostalgia, llenando nuestras playlists con nuevas canciones.

Y entonces, el cierre.
The Killers tomó el escenario principal con la precisión de una banda que entiende su conexión con México. Desde los primeros acordes de “Mr. Brightside”, la energía se desbordó entre el público. Brandon Flowers, como frontman que es, condujo un show que confirmó por qué la banda se mantiene como una de las más queridas en el país.
Así concluyó una edición más de uno de los festivales más importantes de México y Latinoamérica: una celebración donde conviven géneros, generaciones y estilos, pero que encuentra en la música un mismo pulso.
Bajó el telón, pero queda la expectativa. Pal Norte se acerca a su décimo quinto aniversario en 2027.
La pregunta ya está en el aire: ¿Quién encabezará esa celebración?
Fotografia de @saul-z

